En una nueva edición del espacio de Asuntos Legales, el abogado Nicolás Casas analizó el accidente de tránsito ocurrido durante la madrugada del domingo en San Francisco, que involucró a un automóvil y una motocicleta en la que circulaban dos menores de edad. El especialista explicó cómo se determina la responsabilidad, qué ocurre con la cobertura de los seguros y cuál es la situación de los padres frente a los daños ocasionados.
El accidente tuvo consecuencias de consideración, especialmente para la adolescente que viajaba como acompañante en la motocicleta y sufrió lesiones de gravedad.
Casas remarcó que, ante un accidente de estas características, el primer aspecto que debe analizarse es la mecánica del siniestro, es decir, determinar cómo ocurrió concretamente el hecho y cuál de los conductores tuvo responsabilidad.
“Lo que se tiene que analizar siempre es la mecánica del accidente, decir cómo ocurrió el siniestro”, explicó el abogado.
La prioridad de paso, un aspecto central
En este sentido, el profesional señaló que uno de los elementos fundamentales es establecer quién tenía la prioridad de paso al momento de producirse la colisión.
En el caso de San Francisco, Casas explicó que existe una particularidad vinculada con las ordenanzas locales. Si bien la legislación nacional y provincial establece como regla general la prioridad para quien circula desde la derecha, en la ciudad existe una normativa que otorga prioridad a quienes circulan por una avenida.
“En nuestra ciudad quienes lo hacen por una avenida van a tener prioridad de paso más allá de que accedan a una intersección por la izquierda o por la derecha”, precisó.
Sin embargo, aclaró que cada accidente debe ser analizado de manera particular y que no todas las calles de doble mano tienen la misma consideración.
“Hay varias calles en la ciudad de San Francisco que son doble mano, pero que no son consideradas avenidas, por lo cual no van a tener prioridad de paso los conductores que transiten por ella”, explicó.
También marcó una diferencia con la vecina ciudad de Frontera, donde, según señaló, al no existir una ordenanza similar, se aplica la regla general de prioridad de quien circula por la derecha.
Ser menor de edad y conducir sin licencia
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la edad del conductor de la motocicleta.
Casas explicó que, por su edad, el adolescente de 17 años no contaba con la posibilidad de obtener la licencia correspondiente para conducir el vehículo en cuestión.
La ausencia de licencia puede tener consecuencias no solamente administrativas, sino también en materia de responsabilidad civil ante un accidente.
“Se supone, se presume, que una persona que no tiene carnet de conducir no está habilitada para hacerlo”, sostuvo.
En ese contexto, el abogado advirtió sobre las posibles consecuencias que puede tener para las familias permitir que un menor conduzca un vehículo sin contar con la correspondiente autorización.
¿El seguro puede rechazar la cobertura?
Otro de los interrogantes planteados durante la entrevista fue qué sucede con la compañía de seguros cuando el conductor involucrado en un accidente es menor de edad y no posee licencia.
Casas explicó que, como regla general, la falta de licencia puede constituir una causal de exclusión de cobertura.
“Debemos arrancar de este punto de partida: es una causal de exclusión de cobertura. Si el conductor del vehículo asegurado no tiene carnet de conducir, la regla es que la compañía de seguros no va a cubrir”, señaló.
No obstante, aclaró que existen antecedentes judiciales en los que se adoptaron criterios diferentes y que la cuestión puede variar de acuerdo con las circunstancias del caso, el juzgado y los criterios judiciales aplicables.
“Puede haber alguna excepción, porque hay que analizar caso por caso”, explicó.
¿Quién responde por los daños si el conductor es menor?
Frente a un accidente en el que un menor resulta responsable, también surge el interrogante sobre quién debe afrontar las consecuencias económicas de los daños.
El abogado explicó que, en términos generales, las acciones judiciales suelen dirigirse contra los padres o representantes legales del menor, en virtud de la responsabilidad parental.
Si el adolescente tuviera patrimonio propio y pudiera responder económicamente, también podría existir responsabilidad sobre sus propios bienes. Sin embargo, Casas señaló que esto no es lo habitual debido a la falta de patrimonio de los menores.
“Las demandas judiciales generalmente se entablan en contra de los padres en virtud de la responsabilidad parental que tienen”, indicó.
De esta manera, dependiendo de cómo se determine la responsabilidad en el accidente, podrían entrar en juego el seguro del vehículo responsable, el patrimonio del conductor y, cuando se trata de un menor, el de sus progenitores.
Un mito: el vehículo de mayor porte no siempre es responsable
Durante la entrevista también se abordó una creencia bastante extendida: que en un accidente entre una moto y un automóvil, camioneta o camión, la responsabilidad siempre recae sobre el vehículo de mayor porte.
Casas fue contundente al señalar que se trata de un mito.
“Lo que se analiza en un accidente de tránsito es la mecánica del siniestro”, explicó.
Entre los factores que deben considerarse mencionó la prioridad de paso, el acceso desde la derecha, la circulación por una avenida o ruta, el respeto de los semáforos y las velocidades desarrolladas al momento del hecho.
“La responsabilidad es independiente del vehículo de que se trata. El conductor de una moto es igual de responsable que el conductor de un auto, de una camioneta o de un camión, porque hay que respetar las normas viales”, afirmó.
Una reflexión para los adultos
Sobre el cierre de la columna, Nicolás Casas hizo hincapié en la responsabilidad de los adultos a la hora de permitir que los menores conduzcan vehículos.
Remarcó que contar con la licencia correspondiente es fundamental no solamente para cumplir con las normas de tránsito, sino también para evitar consecuencias económicas y legales ante un eventual accidente.
“Es prioritario contar con un carnet de conducir para justamente circular en una moto, en un auto”, sostuvo.
En ese sentido, llamó a los padres a reflexionar antes de entregar un vehículo a un adolescente y esperar el momento adecuado para que pueda conducir legalmente.
“Para evitar estas grandes problemáticas, tenemos que reflexionar como adultos y esperar que llegue el momento adecuado para darle un vehículo a un joven”, concluyó.
Consultas legales
Nicolás Casas indicó que quienes necesiten realizar consultas pueden comunicarse con él vía WhatsApp o telefónicamente al 3564-615687, donde se evalúa cada situación y, de ser necesario, se coordina una entrevista presencial.