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Columna de Psicología: Vivir con sentido, cuando la felicidad deja de ser el objetivo

En una nueva edición de la columna de psicología, el psicólogo Lucas Martínez (MP 9569) invitó a reflexionar sobre una idea que cada vez cobra más relevancia: dejar de perseguir la felicidad como una meta permanente y comenzar a construir una vida con sentido, alineada con los propios valores y propósitos.
Sociales Jueves, 06 de agosto de 2026
Durante la entrevista, Martínez abordó una problemática muy presente en la actualidad, especialmente a partir del impacto de las redes sociales: la constante búsqueda de la felicidad como si se tratara de una obligación.

Según explicó, muchas personas viven intentando alcanzar un estado permanente de bienestar, creyendo que solo serán felices cuando consigan determinados objetivos o condiciones. Sin embargo, sostuvo que esa búsqueda incesante suele convertirse en una fuente de frustración. "La felicidad es una emoción, una más entre tantas. Cuando la transformamos en el objetivo principal de nuestra vida, cualquier situación que se salga de ese ideal puede hacernos sentir que estamos fallando", explicó.

Desde la perspectiva de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), enfoque con el que trabaja profesionalmente, Martínez propuso cambiar la pregunta. En lugar de preguntarse constantemente "¿soy feliz?", invitó a reflexionar sobre qué le da sentido a la propia vida.

En ese marco, explicó que una vida valiosa no está libre de emociones difíciles como la ansiedad, el miedo, la tristeza o la incertidumbre. Por el contrario, muchas de las acciones que más significado tienen implican atravesar esos sentimientos.

Como ejemplo, mencionó el cuidado de un familiar enfermo. "Probablemente nadie disfrute estar en un hospital, pero esa acción tiene sentido porque está sostenida por el amor, el compromiso y la responsabilidad afectiva", señaló.

También hizo referencia al esfuerzo que implica estudiar para un examen. Aunque el proceso pueda generar ansiedad o estrés, cobra valor cuando se relaciona con un objetivo importante para la persona, como recibirse o avanzar en su formación.

Uno de los puntos centrales de la charla estuvo relacionado con la influencia de las redes sociales. Martínez advirtió que la exposición constante a imágenes de personas aparentemente felices puede generar comparaciones poco saludables y alimentar la idea de que "todos están bien menos uno". "Muchas veces vemos viajes, logros o momentos felices, pero no conocemos todo lo que hay detrás. Esa comparación puede hacer que sintamos que hay algo malo en nosotros cuando, en realidad, todas las personas atraviesan emociones difíciles", expresó.

En ese sentido, sostuvo que la felicidad no debería entenderse como una imposición, sino como una posible consecuencia de vivir de acuerdo con aquello que realmente importa.

Asimismo, diferenció los objetivos de los valores. Mientras que un objetivo puede alcanzarse y finalizar, los valores funcionan como una dirección permanente hacia la cual orientar las acciones cotidianas. "Uno nunca llega definitivamente a un valor. Todos los días puede hacer pequeñas acciones que lo acerquen a la persona que quiere ser", explicó.

Finalmente, invitó a la audiencia a realizar un ejercicio de reflexión personal y preguntarse qué cosas le otorgan sentido a su vida. Aclaró que no necesariamente deben ser grandes proyectos, sino también pequeños gestos cotidianos, como retomar el contacto con un amigo, comenzar un emprendimiento postergado o dedicar tiempo a aquello que realmente consideran importante.

Como cierre, Martínez remarcó que vivir una vida con sentido implica aceptar que las emociones difíciles forman parte del camino y que, lejos de evitarlas, pueden convivir con aquellas acciones que nos acercan a una vida más plena y coherente con nuestros valores.
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