En una nueva Columna de Asuntos Jurídicos, la abogada María José Pecchio (MP 5-792) abordó una situación que suele generar numerosas dudas dentro de las familias: qué sucede con los bienes, el dinero depositado en bancos y las obligaciones de una persona después de su fallecimiento.
Para identificar formalmente a los herederos y ordenar ese patrimonio debe iniciarse el proceso sucesorio, generalmente ante los tribunales correspondientes al último domicilio de la persona fallecida. Allí se determina quiénes tienen derecho a heredar, cuáles son los bienes existentes, qué deudas deben afrontarse y de qué manera se realizará posteriormente la distribución.
La sucesión puede existir con o sin testamento. Cuando no lo hay, se aplican las reglas establecidas por el Código Civil y Comercial para determinar quiénes son los herederos. Si existe un testamento válido, éste también será analizado dentro del proceso.
Una consulta muy habitual se relaciona con el dinero que quedó depositado en una cuenta bancaria. Esos fondos no desaparecen por el fallecimiento: pasan a formar parte del patrimonio que deberá ser considerado dentro de la sucesión. Las normas bancarias prevén que los fondos correspondientes al titular fallecido queden a disposición de quienes resulten sus causahabientes, aunque el procedimiento concreto dependerá también del tipo de cuenta y de las actuaciones judiciales correspondientes.
Por eso, frente a un fallecimiento resulta importante comunicar la situación a las entidades bancarias, reunir documentación como la partida de defunción y comenzar a ordenar la información sobre cuentas, propiedades, vehículos, créditos y posibles obligaciones pendientes. El propio Estado recomienda revisar esta documentación e iniciar la sucesión cuando existen bienes.
Las deudas también deben contemplarse. Como principio general, los herederos responden por las obligaciones del fallecido con los bienes recibidos en la herencia y no con su patrimonio personal, salvo determinadas excepciones previstas legalmente.
De esta manera, el proceso sucesorio permite ordenar jurídicamente todo aquello que quedó a nombre de la persona fallecida, reconocer a quienes tienen derecho a heredar y finalmente avanzar con la adjudicación o reparto de los bienes.