El tirador deportivo, integrante de la tercera generación de una familia vinculada a esta disciplina, habló en Contacto Directo sobre su participación en los Juegos Sudamericanos, donde obtuvo la medalla de bronce. Además, contó cómo comenzó en el deporte y cuáles son sus próximos objetivos.
“Estoy muy contento, muy feliz. Ya volví a casa y recibí muchos saludos de gente que estuvo apoyando. Estoy muy contento”, expresó Joaquín al recordar la experiencia.
El deportista reconoció que durante la competencia logró mantenerse tranquilo, aunque hubo momentos de mucha emoción, especialmente cuando sabía que debía acertar el plato para continuar en la pelea por la medalla.
“Cuando sabía que tenía que pegar el plato me emocioné un poco. Cuando lo pegué y escuché a toda la gente gritar, me dio mucha emoción”, relató.
Una tradición familiar de tres generaciones
Cisneros es la tercera generación de una familia de tiradores. La disciplina llegó a su vida de la mano de su padre y su abuelo, a quienes acompañaba al club cuando era muy pequeño.
“Es algo muy lindo. No me da presión, me da orgullo”, sostuvo al referirse a la tradición familiar.
Comenzó a practicar a los nueve años. Según contó, inicialmente tenía miedo de realizar su primer disparo, pero después de animarse a probar, quedó definitivamente ligado al deporte.
“Siempre digo que ahí me entró el veneno del tiro”, recordó.
Desde entonces, nunca dejó la actividad, salvo durante 2024, cuando tuvo que alejarse temporalmente por falta de apoyo y programas económicos.
La concentración, una clave fundamental
En el tiro deportivo, la precisión no depende solamente de la técnica. Para Joaquín, uno de los aspectos fundamentales es el control mental.
“El deporte del tiro es prácticamente 120% mental. No es físico. Si no tenés bien la cabeza, no te va bien”, explicó.
La competencia exige disparar a un plato de cerámica que sale despedido a gran velocidad, por lo que mantener la concentración resulta determinante.
Joaquín contó que, al igual que otros deportistas, utiliza recursos para ingresar en su propio mundo y evitar distracciones. “Para concentrarme también me meto en mi mundo para hacer bien las cosas”, explicó.
Además, reconoció que suele rendir mejor cuando existe presión competitiva: “Con esa adrenalina es como que sale el 100% de mí”.
Un deporte costoso y con nuevos desafíos
El tirador también se refirió a las dificultades económicas que atraviesa la disciplina. Según explicó, se trata de un deporte que requiere una importante inversión para poder entrenar y competir.
Actualmente recibe una beca de la Secretaría de Deportes de la Nación y otra del área deportiva de Tucumán, aunque señaló que los montos no siempre alcanzan para cubrir todas las necesidades.
A pesar de las dificultades, Cisneros ya tiene nuevos objetivos por delante.
A fines de octubre participará de un Campeonato Sudamericano en Buenos Aires. Luego viajará a Brasil para disputar un Campeonato Mundial y posteriormente tiene previsto competir en el Campeonato de las Américas en Perú, donde buscará una plaza olímpica para los Juegos Panamericanos.
Con apenas 9 años de experiencia competitiva y una tradición familiar que lo acompaña desde sus primeros pasos, Joaquín Cisneros continúa construyendo su carrera en el tiro deportivo, ahora con una medalla sudamericana que representa un nuevo impulso para todo lo que viene.