Nico Paz llega a una nueva etapa de la Selección Argentina con una diferencia sustancial respecto de su primera aparición: ya no necesita ser presentado.
El mediapunta argentino terminó la temporada 2025/26 con 12 goles y siete asistencias y fue elegido mejor jugador joven de la Serie A. Su equipo terminó cuarto y consiguió una clasificación histórica a la Champions. En el debut continental, Paz volvió a ofrecer una señal fuerte: participó durante los 90 minutos y dio dos asistencias ante Leipzig en una victoria 4-1. Además un 95% de precisión en sus pases.
La dimensión de su presente también se puede medir desde afuera. Fabio Capello, una de las voces más reconocidas del fútbol italiano, lo elogió después de aquella actuación europea y le marcó al mismo tiempo una exigencia: “Has dado dos asistencias, pero en mi opinión, aún puedes dar mucho más”. Después fue todavía más contundente: “Llegará a ser uno de los mejores del mundo, pero aún no está en su mejor momento”.
Ahí aparece la dimensión exacta de esta nueva oportunidad. Paz ya acumuló suficientes señales para ser considerado una alternativa importante de la Selección. Ahora necesita convertir esa expectativa en influencia sostenida, asumir más responsabilidades y demostrar que puede trasladar su mejor versión de Italia al escenario internacional.