Con el crecimiento en el número de calles de pavimento en San Francisco, fue en aumento la construcción de reductores de velocidad con el objetivo de garantizar una circulación vehicular más segura y de mayor protección para los peatones.
Entre los lugares más frecuentes en los que se detecta la presencia de reductores de velocidad se cuentan las avenidas de la Universidad, Rosario de Santa Fe, Savio, Antártida Argentina, Juan de Garay, Camino Interprovincial, bulevar Sáenz Peña, entre otros.
El secretario de Infraestructura, Carlos Ortega explicó las características del trabajo que viene realizando la Municipalidad de San Francisco en cuanto a la demarcación y conservación de los reductores ubicados en distintos sectores de la ciudad.
De esta manera, por cada lomada se utiliza alrededor de 18 litros de pintura acrílico solvente especial para la demarcación vial.
De esta manera dijo que el proceso de repintado de reductores de velocidad “es continuo por las diferentes calles y avenidas de la ciudad porque la idea es hacer un mantenimiento permanente. En algunos casos se utiliza ácido para abrir bien los poros del hormigón y de esa manera se logra una mejor adherencia de la pintura”.