Los recientes hallazgos en la zona de Mar Chiquita renovaron el interés por el patrimonio paleontológico. El Archivo Gráfico y Museo Histórico local resguarda fósiles encontrados en distintos sectores de la ciudad desde 1997.
Entre los materiales encontrados en Marull se identificaron partes de la cola de un Neosclerocalyptus, un mamífero herbívoro perteneciente a la familia de los gliptodontes. El museo sanfrancisqueño conserva ejemplares de características similares, entre ellos uno prácticamente completo, con partes del caparazón, el cráneo, la protección de la cabeza y el tubo caudal.
Desde la institución explicaron que estos animales formaron parte de la megafauna característica de la región. A diferencia de los dinosaurios, que no habitaron esta zona, en los alrededores de San Francisco se encontraron restos de gliptodontes, toxodontes, macrauquenias, perezosos gigantes, osos prehistóricos y tigres dientes de sable.
La colección paleontológica local comenzó a formarse en 1997, cuando durante movimientos de suelo detrás del terreno donde actualmente funciona una estación de servicio sobre la ruta nacional 19 aparecieron los restos de un Neosclerocalyptus. Ese descubrimiento marcó el inicio de una serie de rescates realizados durante los años siguientes.
La mayor parte de los fósiles provino de una cava cercana al Aeroclub, considerada uno de los principales yacimientos paleontológicos de la zona. Allí, quienes trabajaban en la extracción de tierra detenían las tareas y avisaban al museo cada vez que aparecían restos, lo que permitió preservar numerosos materiales.
Ante este tipo de hallazgos, el primer paso debe ser informar a la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia. Los fósiles forman parte del patrimonio público y no deben ser removidos sin la intervención de personas capacitadas. Luego de su recuperación, las piezas son trasladadas al laboratorio para su limpieza, preparación, identificación y registro.
El museo no solo conserva y exhibe los materiales, sino que también funciona como centro documental para investigadores, paleontólogos y estudiantes. Las piezas cuentan con fichas de identificación y pueden ser analizadas para realizar mediciones, fotografías, reconstrucciones e investigaciones científicas.
También se desarrollan visitas educativas para niños, jóvenes y escuelas, con actividades que permiten conocer cómo trabaja un paleontólogo, observar herramientas y descubrir réplicas de fósiles. La propuesta busca diferenciar a la megafauna local de los dinosaurios y acercar a los estudiantes a la prehistoria de San Francisco.
Los hallazgos permitieron ampliar la manera de contar la historia de la ciudad. Antes de estas investigaciones, el relato comenzaba principalmente con la fundación de San Francisco en 1886. La aparición de los fósiles permitió incorporar un pasado mucho más remoto, con animales, ambientes y paisajes que existieron hasta hace aproximadamente 10.000 años.