La obra fue realizada durante el fin de semana en el Aeroclub San Francisco, con la participación de la artista y mosaiquista Silvia Kuhn, integrantes de Empesares y familiares de personas fallecidas por suicidio. El mural busca abrir espacios de diálogo y acompañamiento en torno a la salud mental.
La propuesta fue impulsada junto a Empesares y contó con la participación de Silvia Kuhn, artista y mosaiquista que desde hace años desarrolla este tipo de obras con distintas temáticas sociales. Según explicó, este es su mural número 205 y su vínculo con la temática del suicidio comenzó en 2023, luego de atravesar de cerca el suicidio de la hija de una amiga.
A partir de esa experiencia, comenzó a buscar herramientas y espacios de acompañamiento y tomó contacto con Empesares. Desde entonces, incorporó esta temática a su trabajo artístico como una forma de generar conciencia y abrir conversaciones. “Me puedo quedar hablando diez minutos en una esquina de suicidio y al minuto cuatro no me escucha nadie, pero un mural se queda siempre ahí hablando a grandes voces por nosotros”, explicó la artista al referirse al objetivo de estas intervenciones.
La obra fue realizada con piezas de azulejos que son cortadas, trabajadas y colocadas una por una. Además, incorpora un sector destinado a los nombres de personas fallecidas por suicidio. Las familias pueden acercarse y participar de este proceso, identificando posteriormente la pieza en la que quedó representado el nombre de su ser querido.
Silvia también destacó el valor del proceso colectivo. En cada jornada se invita a quienes se acercan a participar de distintas tareas, como lijar y darle forma a las piezas. En ese sentido, señaló que el contacto con el arte puede convertirse en una herramienta para transitar el dolor y generar espacios de encuentro.
El mural incorpora además el símbolo de Empesares, representado por un corazón abrazado, y fue pensado como un punto de encuentro que pueda generar conversaciones, especialmente con jóvenes, instituciones educativas y personas que estén atravesando momentos difíciles.
Otro de los aspectos destacados por la artista es la permanencia de la obra. Los materiales utilizados permiten que el mural resista el paso del tiempo y las condiciones climáticas, como una forma de preservar la memoria de quienes ya no están.
La intervención pudo concretarse gracias a la apertura del Aeroclub San Francisco, institución que cedió el espacio para la realización de la obra. Silvia remarcó que este tipo de proyectos requieren de una cadena de personas e instituciones que acompañen y se comprometan, además del trabajo voluntario de quienes participan en su realización.
Este nuevo mural se suma a otras obras realizadas con la misma temática en distintas localidades. Según detalló la artista, se trata del mural número 11 de esta serie en el país, con intervenciones previas en localidades como Devoto y Frontera.
La propuesta busca que el mural no sea solamente una obra artística, sino también un espacio permanente para recordar, conversar y poner en palabras una problemática vinculada a la salud mental que atraviesa a familias y comunidades.