Columna de Nutrición: Comer saludable no es comer caro
En una nueva columna de nutrición, la médica formada, Luisina Abrate (MP 44460/8) derriba uno de los mitos más instalados: que alimentarse bien implica necesariamente gastar más dinero.
Miércoles 08 de abril 2026 | 14:09 Hs.
Existe una idea muy extendida de que llevar una alimentación saludable está asociado a productos costosos o difíciles de conseguir. Alimentos como la palta, el salmón, las pastas de frutos secos o incluso suplementos y productos “de moda” suelen ocupar el centro de la escena, dejando de lado opciones mucho más accesibles.
Sin embargo, este enfoque puede resultar engañoso. Según explica Abrate, es fundamental volver a lo básico y reconocer que hay alimentos cotidianos, económicos y altamente nutritivos que pueden ser la base de una alimentación completa.
En ese sentido, destacan opciones como los huevos, ricos en proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales; las frutas y verduras, fundamentales por su aporte de fibra, antioxidantes y micronutrientes; y las legumbres, que además de ser accesibles, ofrecen proteínas vegetales, hierro y gran capacidad de saciedad.
A estos se suman otros alimentos como las semillas, el arroz integral, las harinas integrales, el yogur casero y el pollo, todos con un gran valor nutricional y la posibilidad de adaptarse a múltiples preparaciones sin elevar significativamente el costo diario.
Abrate también advierte sobre un error frecuente: asociar automáticamente lo “saludable” con productos industrializados que se promocionan como tales. Muchas veces, estos alimentos son ultraprocesados, más caros y no necesariamente mejores desde el punto de vista nutricional.
Por eso, la clave está en priorizar alimentos reales, leer etiquetas y construir hábitos que no solo respondan a las necesidades del cuerpo, sino también al contexto económico de cada persona.
Lejos de ser una limitación, comer saludable con un presupuesto cuidado es posible. Con información y elecciones conscientes, es posible lograr una alimentación equilibrada, nutritiva y accesible, demostrando que cuidarse no tiene por qué ser sinónimo de gastar de más.
Sin embargo, este enfoque puede resultar engañoso. Según explica Abrate, es fundamental volver a lo básico y reconocer que hay alimentos cotidianos, económicos y altamente nutritivos que pueden ser la base de una alimentación completa.
En ese sentido, destacan opciones como los huevos, ricos en proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales; las frutas y verduras, fundamentales por su aporte de fibra, antioxidantes y micronutrientes; y las legumbres, que además de ser accesibles, ofrecen proteínas vegetales, hierro y gran capacidad de saciedad.
A estos se suman otros alimentos como las semillas, el arroz integral, las harinas integrales, el yogur casero y el pollo, todos con un gran valor nutricional y la posibilidad de adaptarse a múltiples preparaciones sin elevar significativamente el costo diario.
Abrate también advierte sobre un error frecuente: asociar automáticamente lo “saludable” con productos industrializados que se promocionan como tales. Muchas veces, estos alimentos son ultraprocesados, más caros y no necesariamente mejores desde el punto de vista nutricional.
Por eso, la clave está en priorizar alimentos reales, leer etiquetas y construir hábitos que no solo respondan a las necesidades del cuerpo, sino también al contexto económico de cada persona.
Lejos de ser una limitación, comer saludable con un presupuesto cuidado es posible. Con información y elecciones conscientes, es posible lograr una alimentación equilibrada, nutritiva y accesible, demostrando que cuidarse no tiene por qué ser sinónimo de gastar de más.
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