La reactivación de una ruta comercial marítima entre Punta Arenas, Chile, y las Islas Malvinas abrió un nuevo frente de tensión diplomática entre Argentina y el país vecino, pese a los recientes acercamientos entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast.
El buque Danstar, de bandera chilena y perteneciente a la empresa Easter Island Naviera, tiene previsto realizar su primer viaje en noviembre, con el objetivo de transportar mercadería hacia las islas y restablecer una conexión comercial regular.
La embarcación navegará a través del Estrecho de Magallanes, bajo soberanía chilena, en una operación que despertó preocupación en sectores argentinos por sus posibles implicancias en el conflicto de soberanía con el Reino Unido.
Argentina monitorea la situación
Desde el Gobierno argentino señalaron que siguen de cerca la iniciativa comercial, aunque no anunciaron medidas para impedir la navegación.
El Decreto 256/2010 establece la necesidad de autorización previa para determinados buques que naveguen entre puertos continentales argentinos y las Islas Malvinas, o atraviesen aguas jurisdiccionales nacionales con ese destino.
Sin embargo, especialistas en derecho marítimo advirtieron que una eventual interceptación de la embarcación podría entrar en conflicto con los acuerdos internacionales que garantizan la libre navegación.
Entre ellos se encuentran el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que reconocen la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes y establecen garantías para el tránsito marítimo.
Desde Chile, el ministro de Defensa, Fernando Barros, sostuvo que la navegación de los buques que salen del estrecho no puede ser restringida arbitrariamente y descartó que existan motivos para disponer una escolta militar.
La explotación petrolera, otro foco del conflicto
La controversia comercial se produce mientras Argentina intensifica sus reclamos contra el Reino Unido por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por empresas vinculadas a la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
El Gobierno argentino cuestiona las actividades de exploración y explotación de recursos naturales en el área en disputa, al considerar que se realizan sin su autorización.
En ese contexto, el canciller Pablo Quirno advirtió sobre las consecuencias diplomáticas que podrían enfrentar aquellos países que colaboren con actividades económicas vinculadas a la explotación de recursos en el archipiélago.
Argentina también inició gestiones para avanzar con un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido, en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Legisladores pidieron limitar el apoyo logístico
En paralelo, un grupo de legisladores argentinos envió una carta a los presidentes de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para solicitar que sus territorios no sean utilizados como plataformas logísticas de empresas que participen en la explotación de recursos naturales en Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
El planteo se fundamenta en resoluciones de las Naciones Unidas que reconocen la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido e instan a evitar acciones unilaterales que puedan modificar la situación del territorio.
Los legisladores consideran que la infraestructura portuaria y aeroportuaria de los países vecinos resulta estratégica para el desarrollo de estas actividades.
Diferencias diplomáticas pese al acercamiento presidencial
La controversia se suma a otros episodios recientes relacionados con el Estrecho de Magallanes, que generaron declaraciones cruzadas entre funcionarios y legisladores de ambos países.
Aunque Milei y Kast mantuvieron un encuentro en septiembre en el que Chile reiteró su respaldo al reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas, las diferencias sobre la navegación y las relaciones comerciales con las islas continúan.
Desde ambos gobiernos buscaron reducir la tensión y evitar que la situación derive en un conflicto diplomático mayor.
Mientras tanto, la atención se concentra en el viaje previsto del Danstar para noviembre, que podría convertirse en un nuevo punto de discusión sobre los alcances de la libre navegación, las relaciones comerciales regionales y el reclamo argentino por las Islas Malvinas.
Un buque chileno tiene previsto viajar en noviembre desde Punta Arenas hacia las Islas Malvinas para transportar mercadería. La iniciativa genera diferencias diplomáticas en medio del reclamo argentino de soberanía y la disputa por la explotación petrolera en el archipiélago.