Punto Bio San Francisco: el modelo público-privado que es referencia a nivel nacional
El pasado 27 de marzo San Francisco inauguró el primer Punto Bio en la ciudad, dando así un paso concreto en su política de transición energética.
Domingo 19 de abril 2026 | 16:40 Hs.
A partir de ahora, a través de un moderno sistema de despacho inteligente de biodiesel, se lleva a cabo la carga de este combustible de origen natural, renovable y limpio a unos 105 vehículos de la flota municipal de San Francisco, sumado a los de la Policía de la Provincia de Córdoba, de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba y del Consorcio Caminero.
El sistema funciona en el predio de la Planta Hormigonera Municipal y el surtidor fue desarrollado íntegramente por ingenieros egresados de la Universidad Tecnológica Nacional San Francisco integrantes la empresa local Vulcano, mientras que el combustible es provisto por Green Diésel, firma radicada en el Parque Industrial que produce biodiésel con capitales locales. La instalación cuenta con un tanque de almacenamiento de 40 mil litros y tecnología de control inteligente de carga.
El sitio BioEconomía.info, portal de noticias y de contenidos especializados en bioeconomía en español, que funciona como uno de los principales referentes informativos sobre este campo en América Latina y otras regiones, se hizo eco de la noticia, ponderando la acción combinada y colaborativa entre un ente público como la Municipalidad de San Francisco, con dos firmas privadas: Green Diésel y Vulcano. Se trata de una plataforma informativa que concentra noticias, tendencias y análisis sobre cómo la bioeconomía está evolucionando e impactando en políticas públicas, industrias y mercados, con el objetivo de promover este enfoque como parte de la transición hacia modelos productivos más sostenibles.
En su artículo titulado “Un municipio cordobés lleva el biodiésel a su flota municipal con control inteligente y producción local”, publicado por este sitio especializado el pasado 11 de marzo, se pone en relieve la utilización por parte del municipio sanfrancisqueño de este combustible compuesto por 80% de diésel fósil y 20% de biodiésel. “Ese corte, equivalente a un B20, incorpora producción elaborada en el Parque Industrial de San Francisco y suma un sistema de registro en tiempo real, un punto sensible para cualquier administración que necesita saber cuánto combustible consume, en qué vehículos y con qué rendimiento”, remarca la nota.
En otro ítem, el informe cuenta que “el sistema fue diseñado para ordenar las cargas, dejar asentada cada operación y generar información que luego puede usar el área administrativa municipal para seguimiento y planificación. El surtidor fue desarrollado íntegramente por la empresa Vulcano, radicada en el Parque Industrial local. Allí se fabricaron no solo la estructura general del equipo, sino también la electrobomba y el cuenta litros. Ese dato le da espesor industrial a la iniciativa: no se trata de un equipo estándar colocado para despachar combustible, sino de una solución armada en la ciudad, con componentes propios y con capacidad de monitoreo integrada desde el origen”.
Ese componente técnico modifica la rutina habitual de abastecimiento. Cada usuario debe identificarse al momento de cargar, asociar la operación a un vehículo e informar el kilometraje. Los datos pasan de manera automática a una plataforma web desde la cual el municipio puede revisar consumos, hacer controles y proyectar necesidades (sumando transparencia y ahorro de recursos a la administración municipal). El cambio, entonces, no está solo en el tipo de combustible: también está en la posibilidad de seguir con más precisión cómo se usa.
La columna vertebral del proyecto: Polo Educativo, economía circular y mano de obra local
La clave del que este proyecto haya llegado a buen puerto tiene que ver con una tríada que funcionó como un sistema de engranaje perfecto.
Por un lado, la transformación de la materia prima soja en aceite de soja, y ese aceite en biodiesel que puede ser usado 100% como combustible para motores que funcionan a gasoil, lo que implica además una reducción de la huella de carbono.
Asimismo, el sistema de control fue desarrollado por Vulcano, empresa sanfrancisqueña integrada por profesionales formados en la UTN Facultad Regional San Francisco. El surtidor permite registrar quién carga combustible, cuántos litros, el rendimiento por kilómetro y vincular esa información con el GPS de los vehículos para optimizar recursos y trazabilidad.
Por último, no solo el surtidor fue elaborado por la firma local, sino que esa transformación del aceite de soja en combustible está a cargo de otra empresa local: Green Diesel, la cual ya había inaugurado en 2024 su planta de biodiésel en San Francisco con la expectativa de abastecer primero su propia operación y luego avanzar sobre otros segmentos.
Este desarrollo tecnológico, producido íntegramente en San Francisco, es una muestra concreta de cómo el conocimiento académico, el sector privado y el Estado pueden integrarse para dar respuestas innovadoras a problemas reales.
¿Por qué importa más allá de San Francisco?
En el último segmento de la nota, BioEconomía.info reflexiona que “la experiencia resulta relevante porque muestra una condición clave para que los biocombustibles ganen lugar en el uso cotidiano: no alcanza con producirlos, también hace falta construir una demanda estable, sistemas de carga adecuados y herramientas de control que vuelvan viable su incorporación” y agrega: “San Francisco avanzó justamente sobre esos tres frentes. Ya cuenta con un surtidor operativo, con una mezcla definida para más de 100 vehículos y con una plataforma que registra cada carga. El desarrollo también dejó armado un circuito concreto entre producción local, equipamiento industrial e implementación municipal”.
“Más que una promesa futura, el dato verificable es ese: el acuerdo ya está en funcionamiento, el combustible ya tiene destino dentro de la flota oficial y la infraestructura necesaria para administrarlo ya fue instalada”, finaliza.
El sistema funciona en el predio de la Planta Hormigonera Municipal y el surtidor fue desarrollado íntegramente por ingenieros egresados de la Universidad Tecnológica Nacional San Francisco integrantes la empresa local Vulcano, mientras que el combustible es provisto por Green Diésel, firma radicada en el Parque Industrial que produce biodiésel con capitales locales. La instalación cuenta con un tanque de almacenamiento de 40 mil litros y tecnología de control inteligente de carga.
El sitio BioEconomía.info, portal de noticias y de contenidos especializados en bioeconomía en español, que funciona como uno de los principales referentes informativos sobre este campo en América Latina y otras regiones, se hizo eco de la noticia, ponderando la acción combinada y colaborativa entre un ente público como la Municipalidad de San Francisco, con dos firmas privadas: Green Diésel y Vulcano. Se trata de una plataforma informativa que concentra noticias, tendencias y análisis sobre cómo la bioeconomía está evolucionando e impactando en políticas públicas, industrias y mercados, con el objetivo de promover este enfoque como parte de la transición hacia modelos productivos más sostenibles.
En su artículo titulado “Un municipio cordobés lleva el biodiésel a su flota municipal con control inteligente y producción local”, publicado por este sitio especializado el pasado 11 de marzo, se pone en relieve la utilización por parte del municipio sanfrancisqueño de este combustible compuesto por 80% de diésel fósil y 20% de biodiésel. “Ese corte, equivalente a un B20, incorpora producción elaborada en el Parque Industrial de San Francisco y suma un sistema de registro en tiempo real, un punto sensible para cualquier administración que necesita saber cuánto combustible consume, en qué vehículos y con qué rendimiento”, remarca la nota.
En otro ítem, el informe cuenta que “el sistema fue diseñado para ordenar las cargas, dejar asentada cada operación y generar información que luego puede usar el área administrativa municipal para seguimiento y planificación. El surtidor fue desarrollado íntegramente por la empresa Vulcano, radicada en el Parque Industrial local. Allí se fabricaron no solo la estructura general del equipo, sino también la electrobomba y el cuenta litros. Ese dato le da espesor industrial a la iniciativa: no se trata de un equipo estándar colocado para despachar combustible, sino de una solución armada en la ciudad, con componentes propios y con capacidad de monitoreo integrada desde el origen”.
Ese componente técnico modifica la rutina habitual de abastecimiento. Cada usuario debe identificarse al momento de cargar, asociar la operación a un vehículo e informar el kilometraje. Los datos pasan de manera automática a una plataforma web desde la cual el municipio puede revisar consumos, hacer controles y proyectar necesidades (sumando transparencia y ahorro de recursos a la administración municipal). El cambio, entonces, no está solo en el tipo de combustible: también está en la posibilidad de seguir con más precisión cómo se usa.
La columna vertebral del proyecto: Polo Educativo, economía circular y mano de obra local
La clave del que este proyecto haya llegado a buen puerto tiene que ver con una tríada que funcionó como un sistema de engranaje perfecto.
Por un lado, la transformación de la materia prima soja en aceite de soja, y ese aceite en biodiesel que puede ser usado 100% como combustible para motores que funcionan a gasoil, lo que implica además una reducción de la huella de carbono.
Asimismo, el sistema de control fue desarrollado por Vulcano, empresa sanfrancisqueña integrada por profesionales formados en la UTN Facultad Regional San Francisco. El surtidor permite registrar quién carga combustible, cuántos litros, el rendimiento por kilómetro y vincular esa información con el GPS de los vehículos para optimizar recursos y trazabilidad.
Por último, no solo el surtidor fue elaborado por la firma local, sino que esa transformación del aceite de soja en combustible está a cargo de otra empresa local: Green Diesel, la cual ya había inaugurado en 2024 su planta de biodiésel en San Francisco con la expectativa de abastecer primero su propia operación y luego avanzar sobre otros segmentos.
Este desarrollo tecnológico, producido íntegramente en San Francisco, es una muestra concreta de cómo el conocimiento académico, el sector privado y el Estado pueden integrarse para dar respuestas innovadoras a problemas reales.
¿Por qué importa más allá de San Francisco?
En el último segmento de la nota, BioEconomía.info reflexiona que “la experiencia resulta relevante porque muestra una condición clave para que los biocombustibles ganen lugar en el uso cotidiano: no alcanza con producirlos, también hace falta construir una demanda estable, sistemas de carga adecuados y herramientas de control que vuelvan viable su incorporación” y agrega: “San Francisco avanzó justamente sobre esos tres frentes. Ya cuenta con un surtidor operativo, con una mezcla definida para más de 100 vehículos y con una plataforma que registra cada carga. El desarrollo también dejó armado un circuito concreto entre producción local, equipamiento industrial e implementación municipal”.
“Más que una promesa futura, el dato verificable es ese: el acuerdo ya está en funcionamiento, el combustible ya tiene destino dentro de la flota oficial y la infraestructura necesaria para administrarlo ya fue instalada”, finaliza.
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