En una nueva columna de entrenamiento en Radiocanal, el profesor Lucas Gudiño explicó por qué hacer más ejercicios no siempre significa conseguir mejores resultados. La importancia de las series efectivas, los descansos y la planificación de las rutinas según las necesidades de cada persona.
A la hora de entrenar en el gimnasio, una de las dudas más frecuentes es cuántos ejercicios deben realizarse por sesión para conseguir resultados. ¿Es mejor hacer cuatro, seis u ocho ejercicios? ¿Cuánto tiempo debería durar un entrenamiento? ¿Entrenar más significa progresar más rápido?
Estas fueron algunas de las preguntas abordadas durante una nueva columna de actividad física en Radiocanal, donde el profesor Lucas Gudiño explicó que la calidad del trabajo físico es más importante que la cantidad de ejercicios realizados.
El especialista señaló que no existe un número exacto de ejercicios que garantice resultados, ya que la planificación depende de distintos factores, principalmente del nivel de entrenamiento, los objetivos y la disponibilidad de cada persona.
Una persona principiante, por ejemplo, no necesita realizar el mismo volumen de trabajo que alguien con varios años de experiencia.
¿Cuántos ejercicios hay que hacer por sesión?
Según explicó el profesor, uno de los errores más frecuentes consiste en copiar rutinas que circulan en las redes sociales sin considerar las características individuales.
Es habitual encontrar publicaciones de influencers que comparten entrenamientos para aumentar la masa muscular, desarrollar glúteos o fortalecer el abdomen. Sin embargo, estas rutinas no siempre incluyen información sobre la frecuencia semanal, la intensidad o la distribución de los ejercicios.
Por eso, una rutina que funciona para una persona no necesariamente producirá los mismos resultados en otra. El profesor destacó que la cantidad de ejercicios debe responder a una planificación, en lugar de establecerse únicamente por lo que se observa en las redes sociales.
¿Qué son las series efectivas y por qué son importantes?
Otro de los conceptos desarrollados durante la columna fue el de las series efectivas, fundamentales para comprender cómo se organiza el volumen de entrenamiento. El especialista explicó que existen diferencias entre las series de aproximación y las efectivas.
Las primeras permiten preparar progresivamente al cuerpo para trabajar con una carga determinada. Por ejemplo, una persona que realiza press de banca con 100 kilos puede comenzar con pesos menores e incrementarlos hasta alcanzar su carga de trabajo.
Las series efectivas, en cambio, son aquellas que representan un esfuerzo significativo para la persona y forman parte del estímulo principal del entrenamiento.
Durante la entrevista, Gudiño mencionó como referencia un promedio de 12 a 16 series efectivas semanales por grupo muscular, aunque aclaró que esta cantidad puede variar según el músculo trabajado, el ejercicio y el nivel de cada persona.
En este sentido, remarcó que no se trata simplemente de sumar ejercicios, sino de distribuir adecuadamente el volumen de trabajo a lo largo de la semana.
Hacer más ejercicios no siempre significa obtener mejores resultados
Uno de los puntos centrales de la columna fue el concepto de rendimiento decreciente.
El profesor explicó que aumentar progresivamente el volumen de entrenamiento no implica que los resultados crezcan en la misma proporción. Por ejemplo, si una persona obtiene buenos resultados realizando cuatro ejercicios, agregar un quinto, un sexto o incluso más no necesariamente le permitirá desarrollar mayor masa muscular.
También advirtió sobre los ejercicios redundantes, es decir, aquellos que trabajan de manera muy similar un mismo grupo muscular dentro de una sesión. Como ejemplo, mencionó realizar press de banca con barra y luego press plano con mancuernas. Aunque se utilizan implementos diferentes, ambos ejercicios presentan características similares.
En determinados casos, puede resultar más conveniente distribuir estas variantes en diferentes jornadas de entrenamiento, en lugar de acumularlas en una misma sesión.
¿Cuánto debería durar una sesión de gimnasio?
La duración de los entrenamientos también fue uno de los temas abordados.
Durante la conversación se planteó que permanecer dos horas en el gimnasio no significa necesariamente entrenar durante todo ese tiempo, ya que deben considerarse la entrada en calor, los descansos entre series y las pausas.
Gudiño mencionó como referencia sesiones de entre 45 minutos y una hora y cuarto, aunque aclaró que la duración depende de la rutina, la intensidad y la organización semanal. Por ejemplo, una persona que entrena tres veces por semana puede distribuir su trabajo de manera diferente a otra que asiste seis días al gimnasio.
Además, destacó que los descansos entre series cumplen una función importante, especialmente cuando se trabaja con cargas elevadas.
El tiempo total, por lo tanto, no es el único indicador de la calidad del entrenamiento.
¿Cómo saber si estamos haciendo demasiados ejercicios?
El especialista explicó que una de las señales que pueden indicar un volumen excesivo es una caída pronunciada del rendimiento hacia el final de la sesión. También recomendó prestar atención al cansancio acumulado y a las dificultades para sostener la rutina durante la semana.
En este sentido, se destacó la importancia de comunicar al entrenador cualquier situación de fatiga, estrés o falta de tiempo que pueda afectar el entrenamiento.
Las exigencias laborales, académicas y personales también deben contemplarse al momento de organizar una rutina. “Cada entrenamiento se adapta al entrenado, no el entrenado a la rutina”, fue una de las principales ideas que dejó la columna.
El gimnasio también como espacio de bienestar
Finalmente, el profesor destacó que los gimnasios se han convertido en espacios de encuentro y socialización, donde muchas personas encuentran una oportunidad para despejarse de las preocupaciones cotidianas.
Más allá de los objetivos relacionados con la fuerza o el desarrollo muscular, remarcó la importancia de disfrutar de la actividad física y mantener hábitos sostenibles.
La principal conclusión fue que entrenar mejor no significa necesariamente entrenar más. Una rutina bien planificada, con ejercicios adecuados, descansos suficientes y un volumen acorde a las posibilidades individuales, puede resultar más beneficiosa que acumular ejercicios sin un objetivo definido.
Quienes deseen conocer más sobre entrenamiento pueden encontrar al profesor en Instagram como @profelucas.g.