Tener una hernia de disco suele generar preocupación, especialmente entre quienes practican deportes o realizan entrenamientos de fuerza. Sin embargo, este diagnóstico no implica necesariamente dejar de hacer actividad física. Por el contrario, el ejercicio adaptado puede ser una herramienta importante para fortalecer la musculatura y mejorar la calidad de vida.
Así lo explicó el profesor Lucas Gudiño durante su columna semanal en Radiocanal, donde analizó los principales mitos relacionados con las hernias discales y brindó recomendaciones para entrenar de manera progresiva y segura.
¿Qué es una hernia de disco y cuáles son sus síntomas?
Gudiño explicó que las hernias discales afectan a los discos intervertebrales, estructuras ubicadas entre las vértebras que contribuyen a distribuir las cargas que soporta la columna.
Una hernia se produce cuando parte del material de uno de estos discos se desplaza más allá de sus límites habituales, lo que en determinadas circunstancias puede generar molestias o afectar estructuras nerviosas cercanas.
Entre los síntomas que pueden presentarse mencionó el dolor lumbar o cervical, las molestias que se irradian hacia las piernas o los brazos, el hormigueo y, en algunos casos, la debilidad muscular.
No obstante, aclaró que estas manifestaciones no siempre indican la presencia de una hernia, por lo que resulta fundamental consultar con un profesional médico para obtener un diagnóstico adecuado.
¿Es posible hacer sentadillas o peso muerto?
Uno de los principales mitos que el profesor buscó derribar es la idea de que las personas con hernias discales no pueden levantar peso ni asistir al gimnasio.
Según explicó, ejercicios como las sentadillas y el peso muerto pueden formar parte de una planificación de entrenamiento, siempre que se adapten a las condiciones de cada persona, se utilicen cargas adecuadas y se respete una progresión.
“El límite es el dolor”, señaló Gudiño al explicar que, cuando un movimiento genera molestias, es posible modificar su ejecución, reducir la carga o reemplazarlo por otra alternativa que permita trabajar la misma musculatura.
Entre los ejercicios que pueden utilizarse mencionó los puentes de glúteos, las elevaciones de cadera y diferentes movimientos realizados en máquinas, que permiten ofrecer mayor estabilidad o apoyo durante la ejecución.
También destacó la importancia de fortalecer los músculos que rodean y estabilizan la columna, como los erectores espinales, la musculatura lumbar y dorsal.
No existe una rutina universal para las personas con hernias
Otro de los puntos centrales de la columna fue la necesidad de individualizar los entrenamientos.
Gudiño explicó que no existe una lista de ejercicios que todas las personas con hernias deban realizar o evitar, ya que las posibilidades de movimiento dependen de los síntomas, las capacidades físicas y las características de cada caso.
Como ejemplo, compartió su experiencia con un alumno que presenta varias hernias discales y que, mediante una planificación adaptada, ha podido incorporar diferentes ejercicios de fuerza.
El profesor remarcó que la clave está en comenzar con cargas tolerables, avanzar progresivamente y modificar los movimientos cuando sea necesario, evitando forzar ejercicios que provoquen molestias.
En este sentido, el entrenamiento debe contemplar tanto las indicaciones médicas como el acompañamiento de profesionales capacitados.
¿Los ejercicios de fuerza provocan lesiones?
Durante la entrevista, Gudiño también se refirió a la creencia de que determinados ejercicios, especialmente el peso muerto, son perjudiciales por sí mismos.
El especialista sostuvo que, para comprender por qué aparece una lesión, es necesario analizar el contexto completo del entrenamiento.
Factores como el exceso de carga, un volumen de trabajo elevado, una recuperación insuficiente o molestias previas pueden influir en la aparición de problemas físicos.
Por eso, destacó que no corresponde atribuir automáticamente una lesión a un ejercicio puntual sin considerar las condiciones en las que fue realizado.
La importancia de mantenerse activo
Como conclusión, Gudiño alentó a las personas que tienen una hernia discal a no asumir que deben abandonar toda actividad física.
El fortalecimiento muscular y el movimiento progresivo pueden contribuir a mejorar la funcionalidad y reducir las limitaciones en muchos casos, siempre que el entrenamiento sea apropiado para la situación de cada paciente.
La recomendación principal es contar con una evaluación médica y una planificación individualizada, especialmente cuando existen síntomas persistentes o molestias que afectan las actividades cotidianas.
De esta manera, el profesor dejó un mensaje central: una hernia de disco no tiene por qué significar el final de la actividad física. Con las adaptaciones y el seguimiento adecuados, muchas personas pueden continuar entrenando y fortaleciendo su cuerpo.
En una nueva edición de la columna de actividad física de Radiocanal, el profesor Lucas Gudiño abordó uno de los temores más frecuentes entre quienes realizan ejercicio: las hernias discales. Explicó por qué este diagnóstico no significa necesariamente abandonar el gimnasio y destacó la importancia de adaptar los entrenamientos a cada persona.