La jornada reunió a bailarines que participaron en competencia y a academias que se sumaron para compartir su pasión por las tradiciones argentinas.
En esta edición aniversario, la competencia convocó a bailarines de diferentes edades y localidades, con categorías que abarcaron desde los más pequeños hasta los adultos. La actividad se desarrolló en Bomberos Voluntarios y tuvo a la danza como protagonista, en una jornada que puso en valor el trabajo de las academias y la transmisión de las tradiciones folklóricas.
Dialogamos con algunos de los participantes, una de ellas fue Morena Robledo, de Estación Frontera, quien debutó como solista en malambo femenino después de un año y medio de preparación. La joven contó que siente mucha paz al bailar y que encuentra en el escenario un espacio para expresar sus emociones. Además, estuvo acompañada por su familia, que vivió con orgullo este primer paso.
También participó Rita Suárez, de Quebracho Herrado. Con más de 20 años de trayectoria en la danza, formó parte de la delegación que se presentó fuera de competencia. La academia reúne a unos 40 bailarines de distintas edades y compartió la jornada como una oportunidad para disfrutar del folklore junto a amigos y familiares.
Por su parte, Roberto Freis, de Córdoba capital, contó que baila desde los cinco años y que luego se especializó en malambo. Explicó que las presentaciones suelen durar entre cuatro y cinco minutos y que se prepara junto a un profesor. En esta oportunidad, llegó al festival acompañado por su academia y destacó la posibilidad de compartir la experiencia con bailarines de otras localidades.